Johann Wolfgang Goethe

Escritor alemán (1749 – 1832). Contenido: Frases de «Fausto» y “Penas del joven Werther”.


FRASES DE «FAUSTO»

1) La mano que el sábado empuña la escoba es la que mejores caricias el domingo te prodiga.

2) Es una ley de diablos y fantasmas: por allí por donde se cuelan es por donde han de salir. 

3) El populacho nunca advierte la presencia del demonio, aun cuando este lo tenga ya cogido del pescuezo.

4) No se puede siempre evitar lo extranjero, pues con frecuencia lo bueno nos queda muy lejos. 

5) No todo es arte y ciencia que paciencia también requiere la obra.

6) Cuando todos dañan todos sufren. 

7) Quién quiera el bien, que sea primero bueno; quién desea alegría que desborde su sangre; quién exija vino, que pise uvas maduras, quién espera milagros que fortalezca su fe.

8) La noticia funesta afea al mensajero más hermoso.

9) Quién ha de mandar, ha de sentir felicidad en el mando.

10) Para realizar la más grandiosa obra, un genio es suficiente para mil manos.

11) Sólo merece vida y libertad quién ha de conquistarla diariamente.


FRASES DE «PENAS DEL JOVEN WERTHER»

1) Los equívocos y negligencias causan en el mundo más daño que la astucia y la maldad.

2) Trato a este pobre corazón como a un niño enfermo; le concedo cuanto me pide.

3) El destino del hombre es morir incomprendido.

4) Todas las cosas de este mundo vienen a parar en bagatelas, y el que, por complacer a los demás, contra su gusto y sin necesidad, se fatiga corriendo tras la fortuna, los honores u otra cosa cualquiera, es siempre un loco.

5) He aprendido que siempre se ha dado el nombre de beodo o insensato a todos los hombres extraordinarios que han hecho algo grande, algo que parecía imposible.

6) La naturaleza humana tiene sus límites; puede soportar, hasta cierto grado, la alegría, la pena, el dolor; si pasa más allá, sucumbe. No se trata, pues, de saber si un hombre es débil o fuerte, sino de si puede soportar la extensión de su desgracia.

7) Sólo el amor hace que el hombre necesite de sus semejantes.

8) Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.

9) Sólo cuando carece de fundamento la murmuración es fácil despreciar a los murmuradores.